La sobreinformación.

A mi vida los smartphones llegaron tarde, solamente en 2012 vi la necesidad de comprar uno, la prioridad de estar con la información a la mano (email y chat), fue lo que llevó a una compra obligada de este. Anteriormente no tuve la obligación de estar conectado por completo donde estuviera.

Pero un fenómeno curioso pasa cuando estás conectado todo el tiempo, la sobreinformación, una sobrecarga informativa que hace que no tengas el tiempo de analizar todo lo que llega a tu cabeza de manera oportuna y que deriva que tus opiniones puedan estar sesgadas al rango informativo al cual estés acudiendo. Los jóvenes por lo general solo llegan a tener pocos medios para contrastar la información y eso permite la generación de bulos y mentiras tomadas como verdades que abundan en las redes sociales.

Es labor de cada uno de nosotros, ayudar a que este fenómeno se pueda llevar de la mejor forma posible. Investigando y contrastando fuentes y darlas a conocer de forma oportuna a nuestros allegados.

En mi caso personal es difícil controlar la marea informativa que me llega, desde la mañana al escuchar noticias y el diario, los emails, las redes sociales, la televisión. Cada uno genera una carga informativa importante que si no sabemos controlar, cada día creeremos que estamos más informados, y la verdad solo estaremos como consumidores pasivos de una realidad paralela en la cual nosotros ya no tendremos parte.

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